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Greenpeace apuesta por la bioenergía para no bajar la guardia ante los incendios

Potenciar la actividad selvícola, el aprovechamiento energético de la biomasa forestal y el fomento de la ganadería extensiva. Estas son algunas de las medidas que propone Greenpeace en su informe Incendios forestales. No podemos bajar la guardia. La ONG alerta sobre la percepción social y política de que los incendios ya no son un problema serio, porque sigue siendo necesario invertir en gestión forestal y en frenar el cambio climático.

Poco antes del verano, la Confederación Española de Empresarios de la Madera (Confemadera), y justo en la recta final de la estación, Greenpeace han coincidido en presentar a la producción de energía con biomasa forestal como componente esencial en la lucha contra los incendios que afectan a los bosques españoles. El pasado 3 de junio, el Senado, a petición de Confemadera, instó al Gobierno a elaborar una estrategia de mejora de la competitividad del sector forestal y de la madera, que incluía “fomentar el uso energético de la biomasa como energía renovable autóctona, contribuyendo además a la mejora de la limpieza de bosques, y con ello lograr una mejor prevención en materia de incendios”.

Hasta el 14 de agosto ardió en España una superficie un 60% menor que la media de los últimos 10 años, pero Greenpeace no lanza las campanas al vuelo y advierte de que “la crisis económica y los recortes presupuestarios han empezado a afectar a las partidas destinadas a la prevención y extinción de incendios”. Añade además que, ante el descenso de su número y una menor percepción social del problema, “los presupuestos destinados a la gestión forestal y a la lucha contra el fuego podrían verse todavía más recortados en los próximos años por causa de la crisis”.

El informe Incendios forestales. No podemos bajar la guardia define qué es lo que se debe hacer para mantener este problema a raya. Sobre este aspecto, pide “revisar el modelo vigente de lucha contra los incendios y recoger las recomendaciones de los expertos y la comunidad científica para evolucionar hacia una gestión global del combustible, potenciando la actividad selvícola, el aprovechamiento energético de la biomasa forestal, el fomento de la ganadería extensiva y donde las quemas controladas o prescritas y la gestión de incendios de baja intensidad pueden ser una alternativa más a la hora de reducir la carga de biomasa forestal”.

Una de las recomendaciones de la comunidad científica que se cita en el informe está basada en los efectos del cambio climático y en la necesidad de mantenerse alerta ante “el aumento de las temperaturas medias y de la sequedad del suelo, el mayor riesgo de olas de calor y periodos de escasez de agua, una mayor desecación de la vegetación y, por tanto, un aumento de la inflamabilidad de la vegetación”. A ello hay que añadir el aumento de la superficie forestal fruto del abandono del medio rural y de los aprovechamientos forestales, “lo que produce un aumento de las masas forestales jóvenes, inestables y con poca o nula gestión”, comentan en Greenpeace.

En el informe se refleja también lo que los expertos denominan la “paradoja de la extinción”. Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace, afirma que “según este concepto, la falta de gestión forestal y la mayor cantidad de biomasa acumulada, debido entre otras razones al éxito en la extinción, han creado un paisaje con más combustible, que está permitiendo incendios cada vez más intensos. Con este tipo de paisaje, los fuegos, cuando se produzcan, serán más virulentos, incontrolables y dañinos”.

En España hay diversas iniciativas que desde la bioenergía intentan eliminar al máximo ese combustible de más y, por lo tanto, los riesgos de incendio. Uno de ellos es el proyecto Bioenergy and fire prevention, cofinanciado por el programa LIFE, en el que participan la Asociación de Municipios Forestales de Valencia, los ayuntamientos de Enguera y Muixent, la Fundación Comunidad Valenciana-Región Europea, Iberdrola Renovables y la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom). Uno de los primeros pasos del proyecto es realizar un inventario de biomasa forestal de los dos municipios, un plan de prevención de incendios y un estudio del potencial de esa biomasa para uso energético.

Energium

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