“Una nueva era energética ha de nacer en nuestro tiempo histórico, tras la del carbón y el petróleo. Una era basada en la eficiencia energética y la apuesta por las renovables”, ha dicho el presidente del Gobierno en el plenario de la COP15. A pesar de que en Copenhague se reunirán 120 líderes mundiales en estos dos últimos días, no parece fácil que nadie supere a Zapatero en su reivindicación de un nuevo modelo energético basado en las renovables. “La Tierra no pertenece a nadie, sólo al viento”, dijo para concluir.
A lo largo de los ocho minutos que ha durado su discurso Zapatero ha repetido en varias ocasiones que “hay que alcanzar un acuerdo en Copenhague, aquí y ahora” . Y ha apuntado a los dos países que más pueden hacer para que ese acuerdo se convierta en realidad. “Ni Estados Unidos ni China pueden fallar ni eludir su responsabilidad”.
El presidente ha apuntado las cuatro líneas maestras del nuevo modelo energético: “ahorro y eficiencia, apuesta por las renovables, esfuerzo tecnológico compartido y democratización de la capacidad para producir energía”. Zapatero ha insistido mucho en el último aspecto, argumentando que “los avances tecnológicos harán posible que se puedan almacenar las renovables y que las puedan producir los propios ciudadanos, lo que contribuirá a acabar con muchas situaciones de dominación de los que tienen sobre los que no tienen energía”.
Es, a todas luces, el discurso que este periodista ha escuchado aquí en los foros organizados por las asociaciones fotovoltaicas de Europa y Estados Unidos, o el que emplean a menudo las organizaciones ecologistas. También es el que suele emplear el ministro de Industria, Miguel Sebastián, cuando en sus viajes internacionales habla del sector español de las renovables.
Zapatero ha concluido diciendo que “estamos aquí por el afán de un nuevo orden internacional más justo. Tenemos que unir el mundo para salvar la Tierra, en la que viven demasiados pobres y demasiados ricos. La Tierra no pertenece a nadie, sólo al viento”.
Esta última frase y la referencia inicial al final de la era del carbón han suscitado enseguida comentarios entre los periodistas españoles presentes en Copenhague que se preguntan cómo hay que interpretar eso de que la Tierra sólo pertenece al viento y, sobre todo, cómo se entienden entonces las ayudas que el Gobierno de España ha aprobado para el carbón.
WWF ha calificado el discurso de Zapatero de “insuficiente y ambiguo”. Según Mar Asunción, Responsable del Programa de Cambio Climático de WWF: “España va a presidir la Unión Europea en menos de un mes. Es hora de que nuestro Gobierno demuestre más liderazgo en la lucha contra el cambio climático, tanto con compromisos y medidas adicionales dentro de nuestras fronteras, como apoyando a nivel internacional objetivos de reducción y financiación suficientes para prevenir al mundo de las catastróficas consecuencias del cambio climático”.
Zapatero ha recordado el dinero comprometido y las reducciones comprometidas por la UE para pedir otro tanto a China y Estados Unidos. “La UE tiene el compromiso de reducir sus emisiones hasta un 30% en 2020 respecto a las de 1990”. En cuanto al dinero, “financiará la lucha contra el cambio climático en los países pobres con 7.200 millones de euros en los próximos tres años. De los que 375 millones serán aportados por España”.
El dinero del que hablaba hoy la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, ha animado un poco el ambiente de decepción que se respiraba anoche. Clinton ha anunciado que su país está dispuesto a contribuir a un fondo de 100.000 millones de dólares para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático. Incluso ha señalado que podrían contribuir a un nuevo fondo, de aquí a 2012, para medidas de adaptación urgentes. Europa ya ha ofrecido 2.400 millones de euros anuales y Japón 5.000.
Pero Estados Unidos espera recibir a cambio de lo que da. Y ha ligado su aportación a los compromisos que acepte China, entre ellos, que observadores internacionales puedan verificar las emisiones reales del país asiático, un asunto que, evidentemente, levanta suspicacias en Occidente. Pekín ya ha dicho que no aceptará “injerencias” de ese tipo. “Creo que algunos países están intentando encontrar excusas para justificar su papel obstruccionista y poco constructivo”, decía hoy Yu Qingtai, responsable de la delegación china.
Clinton ha tratado de empujar a China pero aquí todos empujan de todos. La canciller alemana Angela Merkel llegaba a Copenhague después de decir en Berlín que “honestamente, la reducción del 4% sobre los niveles de 1990 que ofrece Estados Unidos no es nada ambiciosa”. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, siempre voluntarioso, ha pedido que se negocie durante la cena si es preciso para no volver a casa de vacío.
Por los pasillos del Bella Center donde hace unos era prácticamente imposible andar se ven ahora algunos huecos. Y es que la representación de las ONG se ha quedado reducida a la mínima expresión. Exactamente 300, lo que podría suponer apenas un 1% de todos los observadores de distintas organizaciones llegados a Copenhague para hacer oír su voz. Que, además, habían pagado su billete de avión y su alojamiento. De esos 300 sólo hay un español, Joaquín Nieto, presidente de honor de Sustainlabour, que viene en representación de los dos sindicatos españoles mayoritarios, CCOO y UGT. “Nos sentimos maltratados y ninguneados. Cuando no llegamos ni a dos representes por cada uno de los 192 países presentes en la COP15, es difícil que nuestra tarea de presión se deje sentir”.
